Nos levantamos a eso de las 6 de la mañana y nunca en la vida he tenido tantas ganas de madrugar. Es lo que tiene dormir en el suelo, que se duerme poco y mal, pero hoy todo es bien distinto...
Salimos del albergue los últimos y después de colocar todo de nuevo en la bici nos dirigimos al bar El Roble a tomarnos un colacao y unas tostadas, y aunque te cobren lo que les de la gana te saben a gloria a esa hora.
Nos encontramos con toda la gente que debió ocupar los albergues y hostales porque había muchísimos peregrinos, incluidos unos jubilados ciclistas que venían de Sevilla por la ruta de la plata, que salaos.
Enfilamos de nuevo por la N631 dirección Villardeciervos. De nuevo las obras del ave Madrid-Sevilla nos acompañan toda la etapa. Nosotros miramos ese terreno tan llano y liso, preparado para montar los railes, con envidia sana de no poder ir por ellos, ¡sería la forma más fácil y rápida de llegar a Galicia!
Grandes rectas con pequeños repechos y alguna bajada nos llevarán a Otero de bodas, último pueblo de esta ruta que dejaremos para dirigirnos a nuestro pueblo, Sandín. El camino que seguimos es prácticamente el mismo, pero decidimos ir por una vieja carretera conocida nuestra. Nada más entrar encontramos un cartel muy curioso que nos llama mucho la atención, llamémosle vandalismo con buen gusto. Pasamos Villanueva de Valrojo y ya estamos a tan solo 4 km de Villardeciervos, lugar muy conocido por su orujo de hierbas, que tiene muchos fieles admiradores. Nos tomamos una jarrita de cerveza para reponer líquidos y para tomar nuestra ración de cereales del día, alimento completísimo donde los haya, no puede faltar en ninguna dieta, aleee ¡aprende Dukan! ¡Y por tan solo 1 euro! Ha sido desviarnos del camino y los hosteleros parece que se vuelven más honrados y se les quitan las ganas de hacer el agosto con nosotros.
Salimos al rato dirección Sandín, pasando por un rebaño muy bonito de vaques. El terreno se complica pero es algo con lo que contábamos así que nos lo tomamos con muuuucha calma. No eran ni siquiera las doce de la mañana de esta jornada light y ya pasamos Cional con su playita artificial y su chiringo, bien conocido por nosotros. Allí llenamos las botellas en una fuente muy peculiar. Codesal, con su llanura que tantas fiestas nos ha acogido y en la que tanto frío hemos pasado. Entramos en Sagallos después de una larga recta y vuelta arriba hasta Manzanal.
Dejamos a la derecha la chabola, famosa por sus pinchos morunos, los mejores del mundo, lo aseguro, y enfilamos hacia abajo atajando por callejuelas perseguidos por manadas de perros hambrientos de bicigrinos. Dejamos atrás Manzanal y tras unas pronunciadas subidas y 52 km de recorrido llegamos a nuestro destino, Sandín de la Carballeda, que nos recibe con los brazos abiertos. Como buenos hijos suyos que somos.
Tras dejar las bicis en casa nos relajamos en el sofá y a comer comidita casera de la rica, filetes rusos con patatas, especialidad de la Elo como bien decía Sonia, ¡que bien que come aqui! Siestecilla de dos horas y puesta a punto y limpieza de nuestras burras, que de momento se están portando, ya se lo dije yo a Jorge, que esta bici me llevaba a Santiago y espero no equivocarme, jeje.Vueltecita al pueblo y cenita rica de la tía, calamares y croquetas caseras para dormir bien agustito, en una buena cama, vamos como en casa jeje. Pues nada, mañana será un día duro pero esperemos que nuestro descanso de hoy nos valga para llegar bien.
Saludos a todos, os dejamos con un bonito paisaje :)

Animo Mate!! Q ya os queda menos, y haber si dejas de pensar tanto en comer que en vez de un blog del camino parece una guia culinaria, jajajaja
ResponderEliminarUn abrazo
Julius
Sabía yo que alguien más iba a darse cuenta...jajaja Mientras lo leía me estaba entrando un hambre...
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