miércoles, 30 de abril de 2014

Tercera etapa: llegando a tierras conocidas




Ya estamos en el tercer dia. Las piernas ya empiezan a estar congestionadas después de 200 kilometros, pero hay que reponer fuerzas que la etapa de hoy también es larga, mas de lo que quisieramos. Teniamos pensado levantarnos a las 07:00 pero a las 06:30 comienza a sonar música clásica, deliciosa para los entendidos, pero a nosotros a esas horas nos parecia un punteo de heavy metal; era el despertador del albergue de Zamora. Bajamos a desayunar y partimos dirección Montamarta, con la puntualidad un poco desviada. 



En plena búsqueda de la salida de Zamora, siguiendo las flechas atravesamos un parque muy bonito a las afueras y cogemos el camino, que es una vía paralela a las obras del ave, eso sí parándonos a preguntar a un obrero porque había desniveles y surcos de ruedas de camión que podrían complicarnos el camino.


 Comenzamos a rodar atravesando monte y cogiendo carretera nacional hasta Montamarta donde nos encontramos con un puesto de naranjas muy peculiar y nos compramos 5 naranjas, riquisimas y fresquisimas, y más aun si nos la dejan a precio de peregrino o sea gratis,posiblemente una de las mejores palabras del mundo. 


Comemos algo y tiramos 27 kilometros hasta Távara, con largas rectas y subebajas muy pendencieros. Mientras decidimos si seguir hacia delante para comer, sellamos las credenciales y una buena mujer nos convence para comer en su restaurante, el menu a 8 euros y con cordero, no hace que lo pensemos mucho. Una hora más tarde ya estamos listos para salir y vamos en dirección Sanabria, eso si con el buche lleno y con un sol que deja marca en la piel. Nos quedan 25 kilómetros para el desvío hacia Sandin, que son rectas interminables pero no con mucha pendiente. A algunos se nos hace más pesada la digestión y nos cuesta aclimatarnos al pedaleo pero sin esfuerzo no hay recompensa. Cogemos el desvío hacia los pueblos de la Carballeda y ya afrontamos los últimos 26 kilómetros con cuestas que hacen que sudemos el cordero de la comida.





Disfrutamos el paisaje que ya va cambiando y disfrutamos de las vistas de cada pueblo. Al fin vemos el último repecho y llegamos a Sandin que es el pueblo de Sergio y Alberto y es donde dormimos hoy, y hacemos al día siguiente jornada de descanso. 





Nos esperan sus padres y su tia con los brazos abiertos y llegamos como quien dice para la cena. Bajamos al embalse a contemplar el atardecer, luego a cenar y amaña jornada de descanso merecida que llevamos ya mas de 300 kilómetros en las piernas.







lunes, 28 de abril de 2014

Segunda etapa: Uno más


Comienza la segunda parte, esta vez con un integrante mas, el Borjita se ha unido al grupo en medina del campo donde salimos del albergue supuestamente a las 09:00, pero en el camino por lo menos los que vamos en bici, la puntualidad no es nuestro fuerte.



 La etapa de hoy es un llaneo constante con subidas y bajadas con poca pendiente pero con viento en contra para variar. El primer pueblo en que paramos es Alaejos, un pueblo con una catedral enorme y de la provincia aun vallisoletana; compramos pan y nos apretamos un bocata de chorizo con las sobras de ayer y rumbo horizontal hasta Zamora.















 La carretera que seguimos se divisa a lo lejos durante kilómetros y sin prácticamente coches; la conducción en la bici se hace aburrida por lo que nos ponemos a hacer el moñas para pasar el rato. 







Pasamos el ultimo pueblo de Valladolid y entramos en la provincia de Zamora en la que divisamos el pueblo de Toro a lo lejos, supuestamente destino de la parada para comer, pero al estar el lo alto de una cima, nuestras piernas pensaban otra cosa, así que decidimos seguir. Después de unos seis kilometros, paramos en Peleagonzalo porque nuestros estómagos estaban secos; gracias a dios el pueblo no hacia honor a su nombre y el tal Gonzalo no quería pelea, por que si no le cae la del pulpo. Paramos en un bar y preguntamos si tienen para comer y nos dicen que nos lo tienen que traer de otro sitio, asi que esperamos.


 A la que viene la comida nos traen cinco flautas de tortilla con chorizo, en especial la de Borja que media mas de medio metro, y nos duran un asalto. Otra cervecita y rumbo a Zamora. Las piernas pesan y el culo duele de tanto sillín, pero por lo menos nos respeta el viento. A la llegada a Zamora nos esperan en el albergue Franco e Inmaculata, dos simpáticos italianos que cuidan del albergue. Nos dan cobijo, nos duchamos y vamos a tapear por Zamora. Hoy de vuelta prontito que el albergue cierra a las 22:00 y mañana a las 07:00 en pie a seguir dándole al pedal












domingo, 27 de abril de 2014

Primera etapa: volvemos a la carga




Otro año mas volvemos a hacer el camino de santiago, ya es tradición. Esta vez salimos cuatro desde Mediana de Voltoya en la provincia de Ávila. A lo largo del camino se unen dos mas: en la segunda etapa Borja y en la cuarta Alberto. Para empezar a hacer la ruta la lluvia ha sido otra compañera mas. 













Nos despiden del pueblo con un cartel customizado con nuestros nombres,gran detalle de la familia Muñoz. Vamos rumbo a Ávila donde paramos a que nos pongan el primer sello,ya que en Mediana no pudimos sellar. pasamos por las murallas de Ávila y vemos los cuatro postes,monumento dedicado a santa teresa.






 El tiempo es oscilante y nos deja de llover en mitad del trayecto en narrilos de san leonardo. Cogemos el camino siguiendo las flechas,por cierto muy bien señalizadas y nos metemos monte a traves. Despues de una salida de cadena y llenarnos de barro decidimos salir al camino pero por carretera,aconsejable si queriamos llegar a la meta en el dia y con un ritmazo similar  de una gacela en mitad de la sabana,menudos flipaos.




 
La parada para comer es en arevalo y nos metemos para el pecho unas alubias para llevar propulsion y alg de carne. Con la panza llena seguimos un camino pegado a la a6 hasta que se desvia y llegamos a ataquines cuando se pone a llover. los ultimos kilometros los pasamos con nuestro amigo el hombre del mazo personificado en rachas de viento en contra flipantes. 




Al fin llegamos a Medina del campo aldiciendo al dios Eolo y nos espera un albergue acogedor y sin inquilinos,todo para nosotros Cenamos como si no hubiera fin y a sobarla.







Mañana será otro día, menos lluvioso esperemos :)